Santo Domingo Este._ Durante el Sermón de las Siete Palabras 2026, la Iglesia Católica criticó el «abandono» de la juventud dominicana, la música de contenidos obscenos, el deterioro ambiental, el aumento de los feminicidios y la desigualdad social y la exclusión.
Concluyó que solo encomendando nuestras acciones a la justicia y a la verdad, y trabajando con «disponibilidad, responsividad e involucramiento», podremos transitar el camino hacia un verdadero renacer nacional.
A continuación las Siete Palabras
Primera palabra: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”
Durante su reflexión, el Padre Francisco Benito Alvarado subrayó que Cristo, aun en medio del sufrimiento, intercede por sus verdugos, revelando la misericordia de Dios que busca la salvación del ser humano. En ese sentido, hizo un llamado a la Iglesia y a la sociedad a reconocer sus faltas y a volver al Evangelio, especialmente en la atención a los más vulnerables.
Abordó desafíos actuales como la influencia de la cultura digital en los jóvenes, el debilitamiento del entorno familiar y la pérdida de valores fundamentales, advirtiendo sobre sus consecuencias en la construcción de la persona y la sociedad.
También llamó la atención sobre la violencia, la cultura de muerte y las injusticias sociales que afectan a los más débiles, reiterando la necesidad de defender la dignidad humana en todas sus dimensiones.
Segunda Palabra: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”
En la Segunda Palabra: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, el padre Mario de la Cruz Campusano destacó el sentido redentor del sufrimiento a la luz del encuentro entre Jesús y el buen ladrón.
Durante su reflexión, afirmó que el dolor humano, asumido con fe, puede convertirse en camino de conversión y salvación, recordando que Cristo no elimina el sufrimiento, sino que lo transforma con su presencia y lo llena de esperanza.
Asimismo, abordó la realidad social señalando las desigualdades, injusticias y situaciones de exclusión que afectan a muchos e hizo un llamado a construir una sociedad más justa, donde la dignidad humana sea respetada y el bien común prevalezca sobre los intereses particulares.
Tercera Palabra:“Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre”
En la reflexión de la Tercera Palabra, el reverendo diácono José Ricardo Rosado Acosta destacó que este gesto de Jesús no fue una despedida, sino la creación de una nueva comunidad basada en el cuidado mutuo.
Al presentar a María como modelo de fortaleza y madurez afectiva, resaltó su capacidad de permanecer presente ante el dolor extremo sin huir.
El diácono Rosado vinculó este mensaje con la cruda realidad social de la República Dominicana, señalando los siguientes puntos críticos:
• Vulnerabilidad de la mujer: Denunció que una gran parte de los hogares dominicanos son encabezados por mujeres que enfrentan soledad, precariedad económica y la carga exclusiva del cuidado familiar.
• Alerta ante la violencia: Calificó como una «herida profunda» el aumento de los feminicidios y las agresiones domésticas registrados en lo que va de 2026, exigiendo mayor protección y respeto a la vida.
Cuarta Palabra: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
Al reflexionar sobre la Cuarta Palabra, el reverendo padre Candelario Mejía Brito explicó que el grito de Jesús en la cruz no fue de desesperación, sino una oración de entrega que recoge el sufrimiento de toda la humanidad.
Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», el sacerdote vinculó este desamparo con la realidad de los sectores más vulnerables de la República Dominicana.
Los puntos centrales de su intervención fueron:
• Abandono de la juventud: Denunció la estigmatización que sufren los jóvenes por su apariencia o cultura, así como la falta de oportunidades laborales y la explotación salarial que los deja sin esperanza de un futuro digno.
• Inseguridad y falta de educación vial: Citó la alta tasa de muertes de jóvenes por accidentes de tránsito y recriminó la aparente indiferencia de instituciones como el INTRANT, señalando que la educación vial parece recordarse solo en fechas específicas.
• Indigencia extrema: Hizo un llamado directo sobre la situación de las personas que viven en las calles, mencionando lugares específicos como los alrededores del Hospital Moscoso Puello y el elevado de la avenida Máximo Gómez con Nicolás de Ovando, calificándolos como los «verdaderamente abandonados».
• Crítica a la desigualdad: Cuestionó un sistema donde el sacrificio solo recae en «los de abajo», mientras quienes deben actuar como figuras paternas se dedican a acumular riquezas olvidando el bien común.
Quinta Palabra: “Tengo sed”
Al reflexionar sobre la quinta palabra, la Madre Zoila María Mercedes López señaló que esta expresión de Jesús en la cruz no fue solo una necesidad física de un hombre deshidratado y golpeado, sino el clamor de un Dios que se solidariza con las carencias más profundas de la humanidad. Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», la religiosa vinculó esta sed con los males que aquejan al pueblo dominicano.
Los puntos clave de su mensaje fueron:
• Sed de justicia social y política: Denunció la sed de un pueblo que se siente «exprimido» por políticos que se sirven del poder en lugar de servir a los ciudadanos. Exigió servicios públicos más dignos, equitativos y una atención especial a los inmigrantes y enfermos.
• Impacto de los feminicidios: Lamentó la sed de paz en las familias divididas por la violencia intrafamiliar y el dolor de los niños que quedan huérfanos de madre, por los constantes feminicidios y de padres por el encarcelamiento.
• Crisis de identidad en la juventud: Expresó preocupación por los jóvenes que buscan saciar su vacío en las redes sociales o en identidades ajenas a su dignidad humana, llegando incluso a perder el sentido de la vida ante la falta de paradigmas verdaderos.
• Indiferencia y soledad: Criticó la desconexión social en un mundo interconectado, donde los ancianos, los niños vulnerables y los enajenados sociales sufren soledad y falta de atención básica, representando hoy al Jesús sediento en la cruz.
La Madre Zoila concluyó haciendo un llamado a abandonar la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Afirmó que la fe es la única capaz de saciar la sed de paz y sosiego interior en un mundo «lleno de soledad pero vacío de compañía», invitando a la sociedad a ser parte del «sueño de Dios» a través de la fraternidad y la solidaridad.
Sexta palabra: “Todo está consumado”
En su intervención, el Diácono Juan Evangelista Rivas Morillo presentó la sexta palabra como el «grito del triunfador» que ha cumplido fielmente la voluntad del Padre. Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», la reflexión destacó que la obra de salvación de Cristo transforma la mayor iniquidad en el más grande amor.
Los puntos centrales de su mensaje incluyeron:
• Vencer el miedo a la muerte: Se enfatizó que la misión de Jesús fue liberar a la humanidad de la esclavitud del miedo al fin de la vida, manifestando que nuestro destino final es la resurrección.
• Raíz de los males sociales: El diácono vinculó el miedo a la muerte y a no sobrevivir con problemas actuales, como la acumulación desmedida de riquezas por parte del capitalista y la desesperación de los jóvenes ante fracasos laborales o académicos.
• Compromiso con la creación: Hizo un llamado a la protección de los recursos naturales en la República Dominicana, citando la Ley 64-00 como marco fundamental para garantizar la sostenibilidad y la calidad de vida de los ciudadanos.
• Cumplimiento social: Afirmó que «todo estará consumado» solo cuando los problemas sociales que generan vulnerabilidad en zonas urbanas y rurales sean finalmente resueltos.
Séptima palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”
La hermana. Lourdes Martínez Arcángel, cerró las reflexiones resaltando la confianza absoluta y la donación voluntaria de Jesús en el momento final de su vida. Su mensaje se centró en el compromiso con la vida frente a las crisis de desesperación de la sociedad actual.
Los ejes fundamentales de la alocución fueron:
• Confianza en la crisis: Jesús enseña que el creyente debe encomendar su vida a Dios, especialmente en momentos de confusión y dolor, reconociendo a Dios como un refugio leal.
• Llamado a la amabilidad: Ante una sociedad herida emocionalmente, se exhortó a recuperar la amabilidad para aliviar el peso de los demás y evitar herir con palabras o gestos.
• Crítica al contenido cultural: Denunció el impacto negativo de la música con contenido explícito y obsceno, señalando que incita a excesos y lacera la inocencia de niños y jóvenes. Pidió a las autoridades de espectáculos públicos mayor rigor y leyes que penalicen estas «aberraciones».
• Educación y Familia: Alertó sobre una «educación importada» y poco consistente con la realidad dominicana, llamando a fortalecer la estructura familiar como base de una sociedad más justa.
Sor Lourdes concluyó que la historia no está perdida porque está en manos del Padre, pero requiere del esfuerzo humano para abandonar la indiferencia y la complicidad con el mal.
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