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Bomberos de Hato Mayor cumplen 83 años en medio de una aguda crisis

Más del 50% de los hombres ha desertado, quedando actualmente los 5 nombrados oficiales y 25 colaboradores voluntarios

 

Por Manuel Antonio Vega

Santo Domingo Este._ El Cuerpo de Bomberos de Hato Mayor cumplió sus 83 años de fundación. Sin embargo, en el cuartel no hay ambiente de fiesta, pues la emblemática institución llega a casi un siglo de historia moldeada por una severa crisis de personal, el deterioro de sus unidades y una alarmante falta de equipos de extinción contra incendios.

La realidad operativa de los bomberos de Hato Mayor es crítica. A pesar de ser los primeros en responder ante emergencias de tránsito e incendios estructurales, carecen de las herramientas más elementales para realizar su trabajo de manera segura y eficiente.

Actualmente, la institución presenta un déficit urgente de herramientas de rescate, equipos de extricación vehicular (para liberar personas atrapadas en accidentes), mototrozadoras para abrir puertas de metal, motosierras y pulidoras con discos.

Bomberos de Hato Mayor
Intendente Julio Mejía

Además, hay escasez de mangueras de una y media pulgada, boquillas y escaleras de extensión; así como la necesidad de piscinas portátiles que sirvan como depósitos de abastecimiento para combatir incendios de grandes proporciones.

La asfixia financiera y el éxodo de voluntarios

El presupuesto es otra de las grandes trabas, pues el subsidio mensual que otorga el gobierno local es de apenas RD$ 30,000.00,  suma que resulta irrisoria para cubrir los gastos operativos básicos.

El desinterés también ha calado en el sector comercial local, que les ha retirado el apoyo casi por completo.

«Necesitamos con carácter de urgencia que el Ministerio de Interior y Policía nombre 15 bomberos más para frenar las deserciones que se están produciendo por la falta de incentivos», expresó con preocupación Julio Mejía, actual intendente del cuerpo de bomberos.

Una nómina en números rojos

La falta de salarios dignos ha provocado un éxodo masivo de personal, pues el ministerio solo paga a cinco bomberos en toda la dotación.

Más del 50% de los hombres ha desertado, quedando actualmente los 5 nombrados oficiales y 25 colaboradores voluntarios que amenazan con retirarse si no reciben un nombramiento formal.

La rama femenina en declive

De las 22 mujeres que integraban la división femenina, hoy solo quedan 12 activas debido a la falta de incentivos económicos.

Los orígenes de una institución histórica

La crisis actual contrasta drásticamente con el orgullo de su pasado. La historia del benemérito Cuerpo de Bomberos Civiles de Hato Mayor del Rey comenzó a escribirse el 17 de julio de 1943, en plena era de Trujillo, cuando el instructor agrícola Federico Santelises reunió a seis valientes hatomayorenses para fundar el cuerpo de servicio.

Aquellos pioneros, hoy fallecidos, fueron: Manuel Silvestre Nova de la Rosa (Meme Nova), Juan Isidro Santana (Puyita), Pedro Trinidad, Blas Betancourt y Félix Flores, Agustín Payano (Vale Payano).

En sus inicios, combatir un fuego en Hato Mayor requería de un esfuerzo titánico y rudimentario, pues  se utilizaban cubos, escobas, hachas, garfios y unas finas mangueras que se conectaban a los escasos siete hidrantes que existían en el municipio para finales de los años 50.

La institución operó primero en el local de la Logia Regeneración, hasta que en 1957, con la instalación de las redes eléctricas locales, se trasladaron a su ubicación actual. Increíblemente, la entidad duró más de 30 años sin un camión bomba propio, dependiendo de la buena voluntad de equipos pesados de la Secretaría de Agricultura y Obras Públicas.

Evolución, música y la «rama femenina»

A finales de la década de 1950, bajo la jefatura de Juan Isidro Santana (Puyita), se creó la primera Rama Femenina, integrada por distinguidas damas de la sociedad de la época, la cual se disolvió temporalmente tras la caída del régimen de Trujillo.

Años más tarde, el profesor Fernando Betancourt (quien asumió la jefatura en varias ocasiones y construyó el nicho de los bomberos en el cementerio municipal) restableció la rama femenina con 22 integrantes y fundó una recordada banda de música dirigida por Suilio Albuerme y Pedrito Mateo, la cual llenaba de civismo y alegría las calles del municipio durante sus desfiles.

Durante esa época de oro, la mística bomberil se vivía a flor de piel.

«Para reunir a los miembros se utilizaba una corneta tocada por un músico de apellido Sabino, y cuando había fuego, la campana de la iglesia sonaba tres veces consecutivas para alertar al pueblo. Las prácticas eran un espectáculo: se construían ranchos de pencas de coco, se les prendía fuego y los bomberos marchaban ante la mirada alegre de la multitud», relatan las crónicas históricas locales.

Hoy, el bombero que más tiempo sirvió a la institución, Enrique Espinal («Virula»), quien ingresó en 1959 y permaneció allí hasta su muerte, contemplaría con tristeza el silencio de la sirena que solía despertar al pueblo a las 6:00 de la mañana.

A sus 83 años, el Cuerpo de Bomberos de Hato Mayor del Rey no necesita placas de reconocimiento ni discursos solemnes.

Necesita presupuesto, equipamiento técnico y el nombramiento de sus hombres y mujeres. Solo así se garantizará que, cuando la próxima emergencia toque la puerta de un hatomayorense, haya alguien equipado y listo para responder al llamado de auxilio.

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