A partir de este domingo iniciamos la Semana Santa 2026, un período en el que una gran parte de los dominicanos se dispone a desplazarse dentro del territorio nacional o viajar al exterior, ya sea para el descanso, la diversión o la reflexión espiritual, como promueve la tradición cristiana.
Sin embargo, junto al asueto también se activa una realidad que no podemos ignorar: el peligro latente en carreteras y autopistas. La alta velocidad, la imprudencia y las deficiencias mecánicas de muchos vehículos, por falta de mantenimiento, especialmente en sistemas esenciales como los frenos, continúan siendo factores determinantes en los accidentes de tránsito.
Más que una simple recomendación, es una responsabilidad transitar acompañados de valores, como prudencia, paciencia, responsabilidad y sentido de la seguridad. Aunque, como bien se dice en tono jocoso, “no todos caben en un mismo vehículo”, lo cierto es que todos deben viajar con nosotros en cada trayecto.
Revisar el vehículo antes de salir a carretera no es un lujo, es un deber. Un chequeo oportuno puede marcar la diferencia entre llegar a destino o quedarse en el camino. Estos detalles, aunque parezcan mínimos, reducen significativamente el riesgo de accidentes.
En el caso de los motoristas, quienes transitan en dos gomas y la carrocería es prácticamente su cuerpo, el cuidado debe ser mayor. El uso del casco protector es obligatorio para cuidar su vida y bienestar, aunque en el trayecto no vayan a ser supervisado o detenido por algún agente de tránsito.
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