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Un canto a las madres

Las madres son el corazón de nuestras familias. Siempre están presentes con una palabra de aliento

 

“¡Venid los moradores del campo a la ciudad, y entonemos un himno de intenso amor filial! ¡Cantemos de las madres la ternura y su afán, y su noble tributo de abnegación sin par!”.

Así rezan las primeras estrofas del Himno a las Madres Dominicanas, escrito por la poeta dominicana Trina Moya de Vásquez en 1925 y recitado oficialmente en 1926, cuando se instauró el Día de las Madres en nuestro país.

Las madres, cuyo día celebramos este domingo en República Dominicana, representan el ser más noble sobre la tierra, ya que su entrega hacia sus hijos va más allá del amor para convertirse en un sacrificio eterno en favor de su prole, incluso por encima de su propia paz y felicidad.

Hablar de una madre trasciende los adjetivos. No bastan palabras como cariño, amor, paz o felicidad entre sus brazos para describir lo que significa su presencia en nuestras vidas. Su grandeza resulta, muchas veces, inimaginable para cualquier ser humano.

Las madres son el corazón de nuestras familias. Siempre están presentes con una palabra de aliento, una mano amiga y un abrazo capaz de aliviar hasta el dolor más intenso.

Son seres excepcionales, llenos de fortaleza, ternura y amor incondicional, capaces de cuidar, proteger y entregarlo todo, aun en los momentos más difíciles.

Cuidarlas, valorarlas y protegerlas representa el mayor acto de gratitud que podemos ofrecerles. Que esta celebración nos inspire a reconocerlas y honrarlas no solo este domingo, sino cada día de nuestras vidas.

Este es un homenaje a mi madre, Cristina Santana, y también a muchas otras mujeres que han sido como una madre para mí, entre ellas mi tía Palmira, así como a todas aquellas que me han arrullado y brindado consuelo en momentos de tensión a lo largo de mi vida, como mi esposa, Jazmín Peguero Santana. Es extensivo a mis compañeras de trabajo y a las progenitoras de mis amigos.

Asimismo, es un reconocimiento a mujeres que, aunque no han sido madres biológicas, han adoptado y cuidado a miles de niños en el mundo, como la Madre Teresa de Calcuta, quien dedicó su vida al servicio de los más necesitados.

La celebración del Día de las Madres debería repetirse los 365 días del año, para agradecer siempre a esos seres de amor infinito por su entrega y dedicación a sus hijos. ¡Feliz Día de las Madres para todas!

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