En la República Dominicana el panorama mediático está muy concentrado y, aunque la explosión digital ha multiplicado las voces, la mayor parte del poder sigue en manos de unos pocos grupos y del Estado.
Los 60 medios digitales que dominan el tráfico (Listín Diario, Diario Libre, (enlace no disponible), etc.) generan más del 60 % de las visitas y, por ende, moldean la agenda pública y la percepción de la realidad .
Al mismo tiempo, la publicidad oficial se distribuye de forma opaca, lo que crea una dependencia económica que favorece a los medios alineados con el gobierno y margina a los críticos . Esta práctica, combinada con la propuesta de crear un Instituto Nacional de Comunicación (INACOM) que tendría la facultad de multar y suspender medios, genera un clima de autocensura y de posible censura institucionalizada .
En resumen, aunque la red digital ofrece pluralidad, la combinación de concentración de audiencia, financiamiento estatal discrecional y marcos regulatorios que pueden usarse para sancionar a la prensa, esto hace que la comunicación masiva en RD sea significativamente controlada y manipulada.
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