“Aún no se ha presentado públicamente un plan maestro que indique qué se haría con los espacios a eliminar, cómo se compensaría su pérdida ecológica, o qué estudios de impacto ambiental respaldan la decisión. Este silencio oficial contradice principios de planificación urbana moderna, donde la transparencia, la participación ciudadana y la sostenibilidad ambiental deben guiar toda intervención pública”, explica Cuello en un artículo publicado en Acento y Vanguardia del Pueblo.
Argumenta que la mutilación del Jardín Botánico no solo compromete la biodiversidad urbana, también se pone en riesgo la regulación térmica y mitigación de la isla de calor que protege a Santo Domingo del colapso climático, el espacio educativo y de investigación científica, que representa el parque, entre otros aspectos.
Sobre el recorte del área del Jardín Botánico, lleva a la académica y dirigentes del PLD a formular una serie de interrogantes: ¿Perder espacios verdes a cambio de más asfalto y ruido? ¿Sacrificar un lugar que nos da aire puro, sombra, belleza y conocimiento, para mover más rápido los carros? ¿Qué ciudad le queremos dejar a nuestros hijos: una de concreto o una que respire y eduque?
Zoraima Cuello considera que la República Dominicana necesita soluciones viales, pero no a costa de sus pulmones verdes.
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