Inicio Del Este Presión social de solter@s y sin hijos a los 30

Presión social de solter@s y sin hijos a los 30

0
Presión social de solter@s y sin hijos a los 30
Foto de Archivo

Por Asia Fernández

Llegar a los 30 años solter@ y sin hijo se ha convertido en una presión social para cualquier persona, sobre todo si eres mujer. A lo largo de la historia, en algunas culturas, se ha creado un patrón de vida lineal, en el cual, en el mejor de los casos, la mujer debe cursar la educación preuniversitaria, graduarse de la universidad, casarse y tener hijos a los 30 años.  Llegar a esa edad, o peor pasar de ella sin hacer todas esas acciones “es un pecado”. Así se siente muchas veces.

Estos hitos adultos se espera que se logren en los 30, como indica la periodista Mcveigh en su artículo “The 4 biggest differences between being in your 20s and your 30s”. Asimismo, afirma que, no lograrlo puede hacer que algunos se sientan inadecuados.

Las familias esperan títulos, esposos y nietos a la brevedad posible. No se puede afirmar que son malos deseos, o que son aspiraciones que a muchas no las harán felices.  Sin embargo, no siempre es el deseo, ni la meta de todas. En otros casos sí es el deseo y la meta, pero hay circunstancias que impiden que lo logren.

Alcanzar los 30 y tantos, tener una carrera universitaria y especializaciones, hace aún más fuerte la presión. Los demás entienden que estás “casi completa”. Solo te faltan el marido y los hijos. Lo que esas personas no preguntan es si eso, en ese orden, ¿es lo que quieres? ¿Qué te hace feliz? ¿Si hay algo que imposibilita tener esposo e hijos? ¿Cómo pueden ayudarte?.

Esta situación continúa aumentando para aquellas mujeres que ya tienen carrera, esposo y quieren hijos, pero no han podido tenerlos, o para aquellas que quieren solo una o dos de esas aspiraciones, pero no en el orden “establecido”. Hay mujeres que están en medio de grandes batallas tratando de obtener una de ellas, pero que su derecho a la intimidad les permite mantenerlo en silencio.

No obstante, desde afuera hay un bombardeo constante de preguntas, insinuaciones y toda clase de presión sobre cuándo lo va a conseguir. Esto hace que la presión se vuelva cada vez más tediosa, la lleve a la desesperación y haga más complicado los procesos que está atravesando, los cuales de por sí ya son difíciles, y definitivamente, interfieren con la felicidad de cada mujer.

Cada persona tiene su propio ritmo, el cual estará marcado por sus deseos y por las circunstancias que les rodean. Cada persona debe vivir sus etapas. Por lo tanto, es necesario respetar y no criticar, acompañar y no dirigir cuando no lo han pedido. Además, ¿Quién dijo que la vida es una línea recta? Vive, pero sobre todo sé feliz.