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Millones quemados en los tapones

El gasto de combustible de la mayoría de los vehículos suele aumentar entre un 30% y 60% durante los tapones

La gran cantidad de vehículos que circulan en República Dominicana, frente al limitado espacio disponible para el tránsito, especialmente en las ciudades del Gran Santo Domingo y Santiago, provoca tapones interminables en muchas calles y avenidas.

La desesperación se apodera de los conductores en medio del estancamiento de la circulación, con las consecuentes pérdidas de tiempo y dinero, principalmente por el mayor consumo de combustible.

El gasto de combustible de la mayoría de los vehículos suele aumentar entre un 30% y 60% durante los tapones. Pero la pérdida de recursos económicos va mucho más allá de la afectación directa a los bolsillos de los conductores.

También impacta las finanzas públicas. El Gobierno dominicano ha destinado en los primeros meses de este año más de RD$33,807 millones al subsidio de los combustibles, con el propósito de amortiguar su efecto negativo en la economía nacional.

Como el subsidio a los combustibles es generalizado, también termina beneficiando el combustible consumido por los conductores mientras permanecen atrapados en los tapones.

Ese aspecto, además de los efectos negativos que provocan los prolongados embotellamientos sobre la salud mental y la economía de conductores y pasajeros, debe ser tomado en cuenta al momento de diseñar e implementar medidas efectivas para agilizar el tránsito terrestre.

Aunque para muchos parece casi imposible descongestionar la gran caravana diaria de vehículos que se forma en las principales ciudades del país, es necesario adoptar medidas concretas para comenzar a enfrentar la situación.

Una de ellas podría ser el estudio individual de los puntos donde regularmente se producen tapones, incluyendo sus áreas colindantes, por parte de especialistas en tránsito terrestre. Esto permitiría identificar y corregir cuellos de botella que, a simple vista, pueden parecer inexplicables para los ciudadanos que los sufren diariamente.

También debe priorizarse la rápida actuación ante cualquier vehículo que quede varado por un accidente o un desperfecto mecánico en la vía. Una unidad detenida durante varios minutos en un punto crítico puede agravar considerablemente la congestión y provocar una reacción en cadena en las calles y avenidas cercanas.

Es necesario enfrentar con mayor decisión la situación del tránsito terrestre, no solo por el bienestar y la salud de los conductores y pasajeros, sino también para proteger sus bolsillos y evitar un desperdicio innecesario de recursos que, de una manera u otra, terminan impactando las arcas del Estado. Los tapones no solo nos hacen perder tiempo. También nos hacen quemar millones.

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