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Es tiempo de cambiar sistema corrupto y corruptor

 

Cuando supuestamente todo está más claro, a veces es más confuso. Parecería que cuando escribí este artículo hace 8 meses estaba tratando de prevenir el colapso de los sistemas de servicios de salud públicos y privados de la mayoría de países del mundo y de muchos otros servicios que están pasando la peor crisis de los últimos cien años debido a la actual pandemia provocada por el virus denominado Covid-19, pero que realmente viene como consecuencia primaria de la infuncionalidad de los distintos sistemas de gobiernos.

Antes del nuevo Coronavirus, muy pocos y llamados locos nos atrevíamos a detractar el siniestro mercado y sus elites dominantes. Ahora la mayoría coinciden en que todo debe ser diferente y que debe cambiarse la organización institucional, administrativa y operativa del mundo versus cada país en lo sanitario, nutricional, económico, migratorio y ambiental principalmente, pero eso sí, nunca será culpa del mercado y los grupos de poder, todo será culpa del virus.

“Si somos libres en el corazón, no habrá cadenas hechas por el hombre con fuerza suficiente para sujetarnos. Pero si la mente del oprimido es manipulada (…) de modo que crea que es inferior, no será capaz de hacer nada para enfrentar a su opresor”. Steve Biko (Ese opresor es el mercado que crea las agendas políticas a que deben someterse los gobiernos del mundo y que está controlado por las élites de poder)

Es tiempo de participar en política duartiana y economía de bien común  asumiendo la unión de voluntades para conquistar la cooperación en un proyecto de nación que cambie el sistema tradicional corrupto, corruptor y violador constante de la Constitución y las leyes; reinando la impunidad, por un nuevo sistema diferente con un cambio en valores sanos, en el amor, en la integridad familiar, en la solidaridad, en la empatía, en la institucionalidad, en el bien común, en la justicia social sostenible y sustentable.  Así también,  en la creatividad y en la innovación con avances tecnológicos y científicos fundamentados en la ética y la moral.

Es tiempo  de permitirnos los grandes inventos ocultos o controlados y sustituir los estancados en uso existentes.

Es tiempo de revelar que la riqueza material y humana está ahora detenida, subutilizada y ociosa tan solo por que nos hemos organizado en un sistema económico ya obsoleto que nos está ahogando con crisis financieras constantes y no queremos darle paso a un nuevo sistema diferente de cooperación en bien común y verdadera democracia con garantía de derechos y libertades plenas.

Es tiempo de parar y prevenir los grandes crímenes y destrucción sin justificación alguna, que hoy nos tienen estancados en un círculo de crisis persistentes en todos los ámbitos con amenazas de guerras e intervencionismo perverso; y debemos estar claro, es el capitalismo salvaje que está en crisis y los pocos grupos de poder que lo controlan todo.

Es tiempo de responder a una pregunta clave: ¿Qué nos está limitando para deshacernos de ese capitalismo salvaje que sostiene los sistemas de administraciones públicas y privados perversos, desiguales e injustos?

Es tiempo de entender que ellos los capitalistas siniestros no se van a suicidar y desaparecer por sí mismos ni tampoco podemos retroceder a trabajar en esclavitud y en las colonizaciones de dominio brutal.

Es tiempo de actuar con inteligencia y sabiduría para establecer verdaderas democracias, aprovechar los avances tecnológicos y científicos por el bien común,  socializar los beneficios y privatizar los problemas.

Es tiempo de romper con el dominio y control de los sistemas corruptos capitalistas, sanear los capitales y humanizar los grupos de poder perversos y que las democracias controlen el mercado de las finanzas públicas y privadas.

Es tiempo de desterrar de una vez por todas la creencia de que el ser humano está dominado por la ambición personal individualista y que la voluntad de las personas solo obedece al dinero.

Es tiempo de que la esperanza rompa ese paradigma de que el dinero o el mercado lo controla todo, y, es la inteligencia y la cooperación la solución, dando la espalda a ese capitalismo salvaje y perverso que ya no sirve y está deteniendo el desarrollo humano sostenible y sustentable.

Es tiempo de redistribuir con equidad las riquezas en el mundo y particularmente en cada Estado comenzando con prevenir y controlar las grandes cantidades de mercancías, de alimentos que se tiran al mar e igual manera gestionar políticas de viviendas que eviten las tantas casas y edificios deshabitados y ni decir de las personas desempleadas en el mundo. Este desequilibrio muestra el colapso o fracaso del capitalismo que a través del mercado son los amos del mundo e imperio de mal.

Es tiempo de obligarnos a poner la inteligencia como la esperanza y única solución para organizar la producción de manera diferente optimizando los recursos y planificar estratégicamente en cooperación en bien común de acuerdo a las posibilidades y necesidades preferenciales. Dicha organización debe estar basada en las Tecnologías y la cooperación que garantice una vida digna sostenible y sustentable y no basada en el dinero y el lucro controlados por el mercado.

Es tiempo de coordinar y coincidir para establecer una economía de bien común que cada vez es más fácil y oportuno gracias al internet, pues urge reorganizar la vida comunitaria y que prevalezcan los intereses comunes y de esta forma romper con lo tradicional y sus paradigmas de seguir patrones discriminatorios y siniestros sustentados en un mercado inquisidor y deshumanizado que  envenenó los medios de comunicación, los sistemas educativos, los gobiernos, las iglesias, los bancos, las agendas políticas y los sistemas financieros sin permitir el libre albedrío ni pensamiento críticos y manteniendo  la dependencia en los productos inducidos por dicho mercado como si fuéramos menores de edad o robots.

Es tiempo de responsabilizar y acusar al mercado por alejarnos de la felicidad y el libre albedrío. Que nos quede claro, para nada es culpa de  la naturaleza y las sociedades con sus ciudadanos comunes, profesionales y trabajadores humanos que estemos mal.

Es tiempo de que las agendas políticas sean el fruto del consenso de las mayorías y minorías estableciendo estrategias y objetivos comunes de desarrollo sostenible y sustentable.

Es tiempo de emanciparnos del mercado que nos controla sin humanidad alguna sobreponiéndose a las democracias e intereses colectivos y si no podemos estar de acuerdo para cooperar a favor de esos intereses de todos, no habrá nada que hacer; más que esperar el colapso y desaparición abrupta e impredecible de la caída del capitalismo esclavista impuesto por el mercado y el dinero.

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