Nuestro país, no solo posee la principal mina de oro de Latinoamérica y entre las más grandes del mundo, sino que, también tenemos petróleo (oro negro). Desde inicios del siglo pasado se ha venido realizando estudios sobre estos recursos y efectivamente disponemos de ambos: “lo que está a la vista no necesita espejuelos”, lo que brota en nuestro país por abajo y por arriba es oro.
El propio presidente, don Antonio Guzmán, declaró públicamente que disponíamos de petróleo, específicamente en Azua. Actualmente, sigue brotando petróleo y entendemos, que hay que dar el visto bueno a toda empresa o persona que quiera explorar, explotar y desarrollar este país. Debe existir libertad controlada en este sector. Controlada, en el sentido, de que existan reglas en cuanto a las ganancias al Estado, así respecto a temas sensibles como la seguridad, defensa nacional y a protección a la población y al medioambiente.
En nuestro país existen muchas riquezas, pero, muchas sin sacarse provecho, la mayoría de veces por intereses oscuros y personales de por medio. Esto no se trata de “fórmulas”, se trata de acciones; no se trata de teorías, sino, de llevarlo a la práctica. Hay que sacar del subdesarrollo esta nación y se logra con gente capacitada y con visión, de lo contrario, seguiremos soportando teóricos con fórmulas que solo nos han servido para ser más dependientes de otros países y sus recursos.
Escuchen bien, aquí hay petróleo, porque de algún lado se desplaza a nuestro país. Nuestra sospecha lógica es que compartimos frontera marítima con la hermana República de Venezuela, uno de los principales productores de petróleo y poseen de las reservas más grandes del mundo. Con ello, quiero decirles y es bueno preste atención el Ministerio de Relaciones Exteriores y organismos que velan por los intereses sagrados del país, que debemos extender y proyectar nuestra “Zona Económica Exclusiva” (regida por la Convención de los Derechos del Mar).
De Pedernales a Caracas son aproximadamente 788 kilómetros, y todavía más cerca si lo calculamos desde el estado Falcón en Venezuela, que estaría más próximo a nuestra nación. Si extendemos nuestra “zona económica” que son 200 millas (370,4 Km), entonces, se acortaría la distancia donde se podría explotar recursos y con muy alta probabilidad de absorber “petróleo venezolano”. Estamos puntualizando, que estaríamos a menos de 400 kilómetros de las costas venezolanas y muy cerca del estado de Moganas donde “sus reservas” son de las más grandes del mundo.
Las principales “Cuencas Petroleras” de Venezuela están en el Mar Caribe, principalmente por la Faja Petrolífera del Orinoco. Se extiende en un área de superficie de 55 314 kilómetros, y con una zona de explotación de 11 593 Km² (datos del Servicio Geológico de los Estados Unidos).
Esta zona está a pocas millas de nuestro país y de nuestra zona económica. Los principales yacimientos, las ubicaciones de sus refinerías y oleoductos de petróleo venezolano están en nuestro Mar Caribe, por lo que abre las posibilidades que de manera natural compartamos ese preciado recurso.
Si la diplomacia dominicana hiciera su trabajo, debería, no solo gestionarse nuestra zona económica exclusiva, sino, garantizar nuestros derechos más allá de las 200 millas, en lo que se conoce como “Plataforma Continental”.
Se necesita una política de Estado y un servicio exterior con voluntad y disposición en lograr objetivos.
Son pocos los objetivos logrados por este servicio exterior que, muy por el contrario, se ha visto envuelto en constantes asuntos que comprometen la soberanía, identidad y cultura dominicana con el caso haitiano. Hoy día, pocos conocen el nombre o rostro del que dirige ese ministerio.
Como Estado ribereño, nuestro país posee y ejerce derechos sobre su plataforma, ya que, con un órgano técnico, podemos, sin temor a equivocarnos, demostrar ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC), con sede en la ONU, que cumplimos con todos los requisitos para controlar explotar ese espacio marítimo.
Nuestra Cordillera Central cuenta con el Pico Duarte y su más de 3 100 m (El Everest del Caribe), que es el más alto de las Antillas, y así mismo, atraviesa mares y océanos. Una forma de determinar nuestra Plataforma, es hasta donde llegue o extienda nuestra cordillera por debajo del mar: hasta allí podemos reclamar derechos (los técnicos topográficos determinarían la distancia).
En Brasil, en sus playas sube petróleo. Para que tengamos una idea, alrededor del 65 % de los 47 pozos perforados frente a las costas brasileñas, desde enero 2020, encontraron petróleo y Brasil es el país con más pozos petroleros en sus costas. En Brasil, desde que las instituciones del petróleo pasaron a privatizarlas, las cosas cambiaron. El crecimiento de Brasil y parte de su gran desarrollo se debe al “oro negro”. Brasil ha ganado fama por sus pozos costa afuera (a 145 kilómetros del litoral) y en aguas profundas (pozos de unos 7 700 metros bajo el nivel del mar).
Lamentablemente, no podemos confiar (del todo) en plumas que nunca muestran documentos fidedignos (y pueden ser compradas); ni en empresas que solo velan por sus intereses, en caso de cualquier estudio debería de hacerse mediante comisiones mixtas, siempre incluyendo a especialistas de las Fuerzas Armadas, Industria y Comercio y técnicos de diferentes países, incluyendo venezolanos, que en nuestro país hay muchos, incluso desempleados.
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