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La cesantía no se debe tocar

La reforma del Código de Trabajo ha sobrevivido sin alterar la figura de la cesantía laboral

 

El empresariado nacional ha insistido durante años en eliminar, reducir o sustituir la cesantía laboral por un seguro de desempleo contemplado en la Ley 87-01. Esa ha sido una de sus principales demandas en el proceso de reforma del Código de Trabajo.

Durante el largo debate sobre la modernización de la legislación laboral, los sectores empresariales han mantenido su presión para modificar ese derecho adquirido por los trabajadores dominicanos. Sin embargo, la resistencia de las organizaciones sindicales, de amplios sectores sociales y la postura asumida por el Gobierno ha impedido que esa pretensión prospere.

La reforma del Código de Trabajo ha sobrevivido sin alterar la figura de la cesantía laboral, manteniendo intacto uno de los principales derechos económicos de los empleados al momento de una desvinculación.

En distintos momentos, algunos legisladores han promovido iniciativas orientadas a revisar ese beneficio, acogiendo los planteamientos del sector empresarial. No obstante, esas propuestas no han encontrado el respaldo suficiente dentro del Congreso Nacional ni representado la posición oficial del Gobierno.

La cesantía laboral constituye uno de los derechos conquistados por la clase trabajadora dominicana tras décadas de lucha y sacrificio. Forma parte de un legado construido por dirigentes sindicales y defensores de los trabajadores, entre ellos Mauricio Báez, quien dedicó su vida a la organización obrera y fue desaparecido el 8 de diciembre de 1950 en La Habana, Cuba.

Para miles de familias dominicanas, la cesantía representa el principal respaldo económico cuando un trabajador pierde su empleo. En numerosos casos constituye más del 90 % de los recursos que recibe una persona tras ser desvinculada de una empresa privada o de una institución pública descentralizada, y le permite enfrentar sus compromisos mientras encuentra una nueva oportunidad laboral.

El empresariado continúa argumentando que la cesantía incrementa los costos laborales y afecta la competitividad del país. No obstante, ese planteamiento resulta insuficiente cuando se analiza la realidad de miles de trabajadores que dependen de esa indemnización para sostener a sus familias después de perder su fuente de ingresos. La competitividad no puede construirse sacrificando derechos fundamentales conquistados durante décadas.

La preservación de la cesantía en la reforma laboral representa una victoria para la clase trabajadora dominicana y demuestra que es posible modernizar la legislación sin despojar a los empleados de sus derechos adquiridos.

Esperamos que la cesantía se mantenga intacta, sin quitarle ni ponerle una coma, por el bien de los trabajadores, aunque haya que sacrificar la reforma laboral.

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