Como todas las ciencias y disciplinas del conocimiento, el periodismo ha cambiado en los últimos años. Sin embargo, esa herramienta de la comunicación social parece que está involucionando, lamentablemente.
Es penoso observar el rumbo errático de muchos medios de comunicación, incluso de algunos tradicionales. El irrespeto a las normas que rigen el ejercicio periodístico se ha convertido en “el pan nuestro de cada día”.
Siempre debemos recordar que el periodismo es la búsqueda de la verdad, más allá de las versiones de sectores interesados, como sostenía Gabriel García Márquez y otros grandes periodistas.
Al parecer, la mayoría de los medios de comunicación se han montado en la ola del favoritismo y el inmediatismo, dejando a un lado la objetividad y el contraste de las fuentes informativas, principios que formaban parte de la “religión del periodismo” en tiempos pasados.
Algunos medios, incluso tradicionales, no quieren ni siquiera cumplir con el derecho a réplica, aunque quienes los dirigen se hayan presentado como paladines de la libertad de expresión.
Es bueno recordar que el derecho a réplica o rectificación está consagrado en los derechos humanos universales y en el artículo 49, numeral 4, de la Constitución de República Dominicana.
Se ha olvidado que ofrecer la versión de la parte señalada o afectada —lo que se conoce como réplica— es un derecho constitucional, no una acción voluntaria que se ejerce dependiendo de quiénes sean los actores, empresas o instituciones involucradas.
Decimos que el periodismo ha cambiado porque, en tiempos atrás, los medios de comunicación no publicaban informaciones sobre determinadas denuncias sin antes obtener las versiones necesarias de las personas, empresas o instituciones acusadas de cometer alguna irregularidad o de negar un servicio.
Ahora, en la mayoría de los casos, las informaciones son difundidas sin el debido contraste de fuentes ni consideración por el daño que puede causarse a la imagen de personas, empresas o instituciones.
Observamos que la chabacanería y el libertinaje de algunos “comunicadores” están contagiando a medios que durante años fueron considerados responsables y de referencia social La sociedad dominicana necesita la permanencia de medios de comunicación serios y de referencia para equilibrar el impacto negativo de tantos usurpadores del periodismo, que se multiplican “como verdolagas” en la era de colocar “los vistos y me gusta” por encima de todo.
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