En términos sencillos, la libertad es la facultad de hacer lo que uno quiere hacer. En iguales términos, la democracia es hacer lo que los demás quieren que haga. La libertad del individuo se vió limitada con la aparición del Estado como institución social. En la actualidad, muchos hablan de la democracia como sinónimo de libertad. No es cierto. Es la forma moderna de coerción disfrazada. Y muchos, inocentemente, les hacen el juego.
Hoy, los estados han creado fronteras, nacionalismos, obligaciones, limitaciones, censuras, y diferentes categorías de seres humanos. Abjuro de todo ello. Aunque no me dejen hacerlo, en mi interior, soy ciudadano del mundo. El blanco, el negro, el rico, el pobre, el intelectual, el iletrado, el religioso, el ateo, el heterosexual, el homosexual, todos, absolutamente, son mis hermanos, son mis conciudadanos.
