
Piense lo que usted quiera, está en todo su derecho, pero lo menos que puede decirse del coronel del Ejército Pedro Julio Goico Guerrero (Pepe) es que tiene muchísima suerte, pues nunca ha sido condenado por la justicia a pesar de que ha visitado los tribunales, y también la cárcel, en varias ocasiones por denuncias en su contra.
En el año 2002, siendo jefe de la avanzada presidencial de su amigo y protector Hipólito Mejía, fue acusado por el Banco Intercontinental de estafar a esa entidad con la suma de 40 millones de pesos, razón por la cual fue puesto bajo arresto en la Secretaría de las Fuerzas Armadas.
Pretender ahora que se le indemnice de nuevo, cumpliendo una sentencia favorable del TSA, es abusar de su buena suerte, pero también de los pendejos ciudadanos que serán los que tendrán que pagar con sus impuestos ese premio a sus impunes andanzas.